Las dos hitos históricos iniciales son los castillos d´Albà y el de Selma , que comprendían todo el término, a excepción de las Órdenes, que dependía de Montagut.
El castillo d´Alba fue repoblado antes del 978 por l´Iglesia de Barcelona, que se´n reservó el dominio superior del castillo y algunos derechos.
A mediados de s. XII, cuando s´establecí dentro el término la comunidad de Santas Cruces, n´eran feudataris Albert de Castellvell y Guillamos d´Ollers, y castlanes las familias Mirillas y Albà, esta última con residencia al castillo.
A finales del s. XIII, l´Iglesia de Barcelona pierdo el dominio sobre el castillo y queda como señorío de la familia Albà, a la cual sucede Bertran de Gallifà. Más tarde, pasa a la familia SanSanto Vicenç y después, por alianza, a los marqueses de la Manresana, que tuvieron el dominio hasta el s. XIX. Desde el s.
XII, l´antiguo dominio del castillo s´había fraccionado en diferentes dominios y cuadros, entre los cuales Santas Cruces, Aiguamúrcia y las Pueblas, que desde el 1179 pasaron a depender de la jurisdicción de los abades cistercencs.
El castillo de Selma fue cedido, l´año 977 o 978, en feudo por el obispo de Barcelona a Guitard de Mura, que había bastit un castillo.
L´año 1142, Guillem de Santo Martí cede el castillo y el término a los templers, y l´año 1171 el obispo de Barcelona los cede también los derechos que tenía sobre la parroquia. Los templers crearon el Pedido de Santo Cristòfol de Selma y, en extinguirse l´orden, el término pasó a los hospitalers.
Durante la guerra contra Joan II, el castlà hospitaler de Selma restó fiel a la Generalitat. El 1834 s´ refugió la cabeza carlí Romagosa, que fue fusilado junto con el rector del pueblo. El 1847 el castillo de Selma se encontraba ya en ruinas y el 1930 el pueblo ya era abandonado.
Lo pueblo d´Aiguamúrcia s´origina dentro l´antigua jurisdicción de l´Albà. L´año 1179, Eimeric d´Mirillas y Bernat d´Albà, disputaban su jurisdicción al Monasterio de Santas Cruces, pero entonces fue siempre más un lugar de dominio del Monasterio. Hay dos versiones sobre l´origen del nombre del pueblo.
L´una l´atribuye a un origen romano, puesto que a la sazón las aguas del río Gaià estaban consagradas a la diosa Arrayán (uno de los nombre de Venus) y por esto el lugar s´denominó Aquae Arrayán, que por l´evolución natural se convertiría en el nombre actual.
La segunda versión también tiene origen en el río. Las aguas del Gaià cuando llegan a l´altura del pueble s´estanquen y pierden la verdor del fondo, es decir se marchitan o se mueren. D´aquí vendría la denominación d´Aiguamúrcia o Aiguamorta, que con el tiempo, acontecería Aiguamúrcia.
La documentación antigua da a menudo otras variantes del nombre, como la de "Dayna Murcia", l´año 1192.
El pueblo de Santas Cruces, formado básicamente por su famoso monasterio, va originarse con un grupo de 13 familias, que l´año 1843, pasada l´etapa revolucionaria, van instal.lar-se a las casas de los monjes jubilados. Sobre los otras núcleos de población actuales o deshabitados que forman el municipio, hace falta destacar como disparo histórico característico, su dependencia al Monasterio. L´origen del Monasterio hace falta buscarlo, l´año 1150, cuando Guillem Ramon de Montcada y sus hijos dan a l´Abadía de la Grand Selva, al Languedoc, unas tierras a Valldaura (Cerdanyola del Vallès), por la construcción d´un monasterio.
L´año 1152, este monasterio ya funcionaba, pero pronto los monjes buscaron un lugar más apartado y, l´año 1158, se trasladaron a Santas Cruces. Ya desde los primeros decenios el monasterio tiene una gran vitalidad, adelantan las construcciones y la biblioteca es ya importante. Durante el s.
XIII, el monasterio tuvo dos grandes abades, que dieron impulso definitivo a la comunidad: Santo Bernat Calbó, consejero de Jaume Y, al cual acompañó en las conquistas de Mallorca y València, y l´abato Gener, que obtuvo la protección del rey Pere III el Grande. Durante su abadiat tomó incremento la vida cultural, la biblioteca y l´escritorio, y se formó l´escuela historiográfica y épica. Santas Cruces tuvo un papel importante en la fundación de l´Orden militar de Montesa, el 1319, que sustituí en parte los templers. A mediados de s.
XV, Santas Cruces había culminado su expansión territorial y ejercía dominio señorial sobre castillos, lugar y pueblos del Campo de Tarragona y comarcas vecinas. Por aquellos años, el cultivo de la tierra que hasta entonces había sido directa aconteció casi del todo en aparcería y arrendamiento.
Los abades continuaron jugando un importante papel en la política catalana, pese a la nueva condición de Poblet como panteón real. serían consejeros de los reyes y estuvieron junto a las instituciones catalanas, durante las guerras que se succeiren.
En el campo cultural s´impulsaron los estudios clàsssics y la biblioteca aconteció muy importante. Con la incorporación l´año 1617 a la Congregación Cistercenca d´Aragón, los abades dejaron de ser vitalicios.
Pero la verdadera decadencia no empieza hasta el s. XIX, con la guerra de la Independencia. Durante el Trieni Constitucional (1821-23) fue suprimida la comunidad y se subastaron sus bienes. L´exclaustració obligó los monjes, l´año 1835, a abandonar el monasterio, que fue incendiado y saqueado.
La recuperación empezó l´año 1843, cuando l´exmonjo Miquel Mestre obtuvo l´iglesia del monasterio por trasladar la sede de la parroquia.
instaló trece familias de aparceros a las casas de los monjes jubilados. L´año 1844 se creó la Comisión Provincial de Monumentos, que empezó a trabajar acto seguido en la recuperación del monasterio.
Fue declarado Monumento Nacional l´año 1921. El 1931 se creó el primer Patronato de Santas Cruces.
La iniciativa quedó estroncada por la Guerra Civil. L´año 1943, Santas Cruces devolvió a la Comisión de Monumentos hasta que al 1951 se crea un nuevo Patronato, organismo que continúa actualmente bajo el patrocinio de la Generalitat, que ha acontecido propietaria por traspaso de l´Sido español.
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